Un total de veinticinco alumnos han participado esta edición en la iniciativa que, cada año, hace las delicias de nuestra sede en Sierpes por Cuaresma

El Taller de Palmas Rizadas del Círculo Mercantil, en colaboración con la Hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina, se ha convertido, desde hace ya nueve años, en un signo inconfundible de que la Semana Santa se aproxima en la capital hispalense.
Esta actividad es impartida desde sus inicios en nuestra entidad por Andrés Martín, quien eligió este lugar hace nueve años atraído por la belleza y el carácter emblemático del entorno.

El experto en este arte, la cual lleva impartiendo desde hace cerca de veinte años, explica que el patio del Mercantil parece especialmente apropiado para esta labor, destacando que la luminosidad que posee no se encuentra fácilmente en otros espacios.

Aunque en las clases que ofrece Andrés se aborda esta labor como el arte que es, el creador de esta iniciativa subraya que el sentido de la palma es esencialmente religioso. Explica que el Domingo de Ramos recibe ese nombre porque, según recoge la Biblia, fue el día en que Jesucristo entró en Jerusalén rodeado de una multitud que portaba palmas y ramos de olivo. Estas palmas que se bendicen ese día se colocan en los balcones y, cuando se aproxima la festividad de la Inmaculada, se descuelgan, se trocean y se guardan en bolsas hasta la Misa de la Candelaria. En esa celebración, se queman los trozos de palma rizada y, de ahí, proceden las cenizas que se utilizan posteriormente el Miércoles de Ceniza.


De esta forma, se bendice tres veces el mismo elemento dentro de un ciclo que se repite año tras año: el Domingo de Ramos se bendice la palma; en la Misa de la Candelaria, la llama; y en el Miércoles de Ceniza, como indica su propio nombre, las cenizas. Por ello, para que todo este proceso pueda llevarse a cabo, resulta indispensable la presencia del primer elemento: la palma rizada.
A pesar de que trabajar la palma es una labor de especial dificultad, Andrés explica que la mayoría de los alumnos que acuden a sus talleres comienzan a trabajar el material con unas nociones básicas, aumentando progresivamente la dificultad, aunque reconoce que, finalmente, todos suelen lograr completar su palma.


Andrés Martín subraya el éxito de participación que cada año tienen los talleres que imparte en el Mercantil, más si cabe en la presente edición, en la que se ha habilitado un espacio mayor para poder aumentar el cupo de inscripciones teniendo en cuenta la alta demanda de la actividad. Además, en esta ocasión, la iniciativa ha contado con participantes de todas las edades, lo que indica que este arte perdurará en el tiempo generación tras generación.


Sin duda, la buena acogida de este taller radica en que, partiendo de cero, los alumnos aprenden a rizar sus propias palmas y, tras tres días de formación, obtienen como resultado una palma rizada íntegramente realizada por ellos mismos. Un mérito que, sin duda, reconocemos a Andrés por ser el alma de esta iniciativa tan señera dentro de la Cuaresma sevillana.





